EDITORIAL: La Ruta Nº188 y el «impuesto a la distancia»: Más Sobre los Peajes en Ameghino y Larroudé

Por la Redacción de Noticiero Digital

Lo que hasta hace poco era un corredor de libre tránsito —con sus lógicas y conocidas deficiencias— está a punto de convertirse en un laberinto de barreras y ventanillas.

El anuncio del Gobierno nacional sobre el nuevo esquema de licitación viales es, para los habitantes de nuestra región, un golpe directo al bolsillo y a la logística productiva.

El plan es ambicioso en recaudación, pero alarmante en su despliegue: la Ruta 188 pasará de tener de una sola estación de peaje en Junín a sumar cuatro nuevos puntos de cobro.

La reinstalación en J.A. de la Peña (Pergamino), sumada a las nuevas estaciones en Florentino Ameghino, El Paraíso y Bernardo Larroudé, configura un mapa de asfixia vial.

Una ruta, cinco paradas

Desde Noticiero Digital sostenemos que este proyecto nace con una falla de origen: la falta de reciprocidad.

  • El regreso del pasado: La comunidad de Pergamino ya había logrado retirar el peaje de J.A. de la Peña tras años de reclamos legítimos. Volver a instalarlo es ignorar la historia y el malestar de los vecinos.
  • El costo de producir: Para el transportista y el productor que recorre el tramo Ameghino-Junín-Pergamino, el costo operativo se dispara. No es solo combustible; ahora es un peaje cada pocos kilómetros.
  • Estado de abandono: ¿Cómo se justifica un aumento de casi el 130% en la cantidad de cabinas a nivel nacional (pasando de 39 a 89) cuando el estado de la cinta asfáltica en tramos como los de Larroudé o Ameghino es, en muchos sectores, crítico?

Primero el bache, después el cobro

El argumento oficial habla de «fortalecer el financiamiento del mantenimiento». Sin embargo, el usuario de la 188 sabe que ha estado pagando ese mantenimiento durante años a través de impuestos específicos en los combustibles, sin ver las mejoras proporcionales.

No vemos con agrado que se priorice la instalación de una cabina antes que la reparación de un bache. Una estación de peaje es, por definición, el cobro por un servicio. Si el servicio es una ruta intransitable, angosta y peligrosa, el peaje deja de ser una tasa de mantenimiento para convertirse en un peaje a la resignación.

Exigimos que, antes de que caiga la primera barrera en Ameghino o Larroudé, las máquinas viales demuestren que el dinero de los ciudadanos tiene un destino real y no simplemente el sostenimiento de una estructura burocrática de concesión.

Sobre los Peajes en Ameghino y Larroudé: Una burla a quienes ponemos el cuerpo (y el auto) en la ruta

Hay decisiones que se toman detrás de un escritorio en Buenos Aires y que, al llegar al territorio, chocan de frente con la realidad. El anuncio de que la Ruta Nacional 188 sumará estaciones de peaje en Florentino Ameghino y Bernardo Larroudé es, para cualquier lugareño, una falta de respeto disfrazada de progreso.

Quienes transitamos habitualmente el tramo que une el noroeste bonaerense con el norte pampeano sabemos perfectamente que la ruta no está en condiciones de ser concesionada. Hablar de «fortalecer el financiamiento» suena a burla cuando el usuario ya paga el costo del abandono con cubiertas rotas, llantas dobladas y el peligro constante de accidentes por esquivar pozos.

El «impuesto al bache»

Instalar cabinas de cobro en Ameghino y Larroudé, donde la ruta presenta tramos críticos, es pretender que el vecino pague por el «derecho» a transitar un camino que el Estado ha descuidado sistemáticamente.

  • En Larroudé: Una zona de tránsito pesado constante, vital para la producción, donde el asfalto sufre el paso del tiempo y la falta de inversión real.
  • En Ameghino: Un punto estratégico que ahora se verá castigado por una caja registradora antes que por una cuadrilla de bacheo profundo.

El vecino, el rehén del sistema

Para el habitante de la zona, la Ruta 188 no es una opción de turismo; es la vía para ir al médico, para llevar la producción al puerto o para estudiar. Al poner peajes en estas localidades, están creando una aduana interna que castiga la cercanía.

Desde Noticiero Digital lo decimos con claridad: Es una burla. No se puede cobrar por un servicio que no se presta. No se puede exigir una tarifa cuando la banquina es una trampa mortal y la cinta asfáltica es un mosaico de parches mal hechos.

Primero las máquinas, después las cabinas

Si el Gobierno Nacional quiere recaudar, primero debe demostrar que es capaz de mantener. Ver una cabina de peaje levantarse antes de que se repavimenten los tramos intransitables de nuestra región es confirmar que el único objetivo es fiscal, no vial.

Los lugareños estamos cansados de ser los que siempre ponen el cuerpo y el bolsillo. Sin rutas dignas, el peaje no es un pago por servicio; es un atropello.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tipo de cambio



Noticias más vistas