Día Mundial de Concientización sobre el Autismo

Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, brindamos esta nota con la idea de generar mayor concientización y que puedan tener apoyo mutuo, para que se hable de autismo, que se sepa qué es y para que no estén tan solos.

Podemos observar que hay mucha ignorancia de la sociedad, la gente  mira mal a los chicos porque piensan que son mal educados, pero no es así.

A través de esta misiva queremos que la sociedad los conozca, son muchos chicos con esa condición.

Hay que animarse a hacerse visible en la sociedad, no es fácil sobrellevar el diagnóstico de autismo y luchar con la sociedad.

En muchas oportunidades esos padres  pasan por momentos de depresión, angustia, enojo y frustración.

Algunos pasan años escondidos, negando el diagnóstico y les cuesta hablar, la gente no se anima, como sociedad, a hablar y a salir a la luz.

Por eso es muy importante difundir esta problemática, a manera de refuerzo y apoyo, para que no les de vergüenza decir ‘tengo un hijo con autismo’.

Se podría dialogar con la gente acerca de la necesidad de incluir a los chicos con autismo, es decir se debe apoyarlos en post de la inclusión y la diversidad.

Para toda una sociedad, muchas veces perversa y sin comprensión  les informamos.

¿Qué es el autismo?

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que ya se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de todo el ciclo vital.

Los síntomas fundamentales del autismo son dos:

–          Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social.

–          Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

Los indicios que pueden ser indicativos del TEA en los niños son:

–          Falta de interés por los otros niños.

–          No comparten intereses (no acostumbran a señalar con el dedo aquello que les llama la atención para compartirlo con los demás).

–          Ausencia de juego simbólico (dar de comer a muñecas, hacer cocinitas, jugar a coches como si fueran de verdad, etc.).

–          Se establece poco contacto visual y no observan la expresión de la cara del interlocutor cuando juntos están viendo alguna cosa inusual. No acostumbran a realizar la sonrisa social.

–          Su lenguaje, si existe, es literal (no entienden las bromas, los chistes, los dobles sentidos ni las metáforas).

–          Evitan el contacto físico o les gusta más bien poco. Acostumbran a tener hipersensibilidad táctil, olfativa, gustativa y auditiva. Frecuentemente existe poca sensibilidad al dolor.

–          Reaccionan poco ante la voz de sus padres, lo que puede hacer sospechar de un déficit auditivo.

–          Presentan intereses inusuales. Además, son repetitivos y no compartidos.

–          Pueden mostrar comportamientos extraños, repetitivos y auto estimulantes como el balanceo, el movimiento de aleteo de manos o caminar de puntillas entre otros.

–          Los que presentan más nivel intelectual, notan que son diferentes y no entienden qué les pasa. Son la pieza del puzle que no sabe acoplarse ni encajar en el tablero social.

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