Victorino García Director de El Noticiero Digital / La Noticia.ar
Tras el impecable operativo del Comisario Cristian Castro, la celeridad para frenar esta problemática depende exclusivamente de la presidencia del Concejo Deliberante. ¿Habrá ordenanza o seguiremos a paso de tortuga?
La Comisaría Departamental de Intendente Alvear ha hecho su parte. Bajo la dirección del Comisario Cristian Castro y su personal, se realizaron investigaciones, análisis de cámaras y allanamientos certeros que terminaron con el secuestro de motos preparadas para picadas.
Se ha dado una respuesta contundente a un problema que quita el sueño a los vecinos: las picadas ilegales. Con tres allanamientos simultáneos, dos en nuestra localidad y uno el Bernardo Larroudé y el secuestro de motos preparadas para competición (Zanella, Corven y Yamaha)
El profesionalismo policial está a la vista, pero el esfuerzo corre el riesgo de ser en vano si la respuesta política no llega con la misma urgencia.
El espejo de Villegas: Donde el bolsillo duele
No hay que ir muy lejos para ver soluciones que funcionan. En General Villegas, el rigor es la regla: una primera multa por estas infracciones ronda los $700.000, y los montos se vuelven impagables para los reincidentes,
Una multa por caño de escape no reglamentario o ruidos molestos puede superar hoy los $560.000, llegando a cifras astronómicas en casos graves.
Si se suman faltas concurrentes (falta de casco, seguro o licencia), el infractor se enfrenta a pagos que arrancan cerca de los $700.000 y escalan rápidamente.
La reincidencia en aquel municipio bonaerense es, para muchos, directamente impagable, lo que ha logrado reducir drásticamente las maniobras temerarias en sus calles.
. Esa es la única barrera real que hoy detiene a quienes desprecian la vida ajena.
La responsabilidad es de la Presidencia
Es necesario aclarar un punto clave: si bien el Concejo Deliberante es un cuerpo de varios integrantes, el orden de prioridades, el énfasis en el trabajo y la rapidez para tratar los proyectos dependen directamente de su presidente, Fernando Luis Aznarez.
No se trata de culpar a los concejales en su conjunto, sino de señalar que la conducción es la que debe sacar al cuerpo del «modo tortuga».
Estamos acostumbrados a tiempos legislativos que parecen ignorar la urgencia de la calle; si Aznarez no pone este tema al frente de la agenda hoy mismo, la ordenanza podría terminar saliendo recién para el 2027 o 2028, un plazo inaceptable para los vecinos.
La policía de Castro ya demostró que se puede trabajar con eficiencia. Ahora falta que la presidencia del Concejo demuestre que tiene la voluntad política de actuar antes de que sea tarde.





























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