Por una comunicación, respetuosa y protectora de los derechos de niñas, niños y adolescentes

Días pasados desde la departamental de policía de América se nos informa de un hecho con un menor de edad de tan solo 5 años.

Desde algunos medios de comunicación más precisamente una FM local desconoce a las instituciones educativas que fue quien realizo la denuncia.

Desde lanoticia.ar publicamos el texto como se envía.

Buenos días, ante la toma de conocimiento de un hecho ocurrido con un menor de 5 años, se les informa que con fecha 30 de junio se inició por denuncia de la institución educativa correspondiente.

Actuaciones por infracción a la ley 13.928 (menor en riesgo), se le dio intervención al servicio local de protección de los derechos del niño y juzgado de paz, quien resolvió mediante resolución qué el menor en cuestión quede a cargo de su tía…

Por tal motivo no se puede desconocer  a las instituciones a cargo de proteger a dicho menor, que fueron las que denunciaron el caso o resolvieron esta situación.

Esta misiva, es que en nuestra ciudad existen mucho trabajadores de prensa que sin ser periodistas opinan sin saber cómo ocurrieron las cosas, por lo tanto deberían al menos asesorarse, cuando se habla de «asesorar» en esta acepción, se hace referencia a la acción de proporciona   orientación,  asistencia  o  recomendaciones  a una persona o entidad en relación con un tema tan delicado y específico.  

Para esos colegas que buscar tener más ranking en su audiencia les mencionamos lo más importante que se debe hacer.

Los medios de comunicación locales y regionales con el objetivo de expresar nuestra profunda preocupación por la difusión de contenidos que vulneran los derechos de niñas, niños y adolescentes, especialmente en coberturas periodísticas que exponen situaciones de violencia física, verbal o sexual entre adolescentes, muchas veces acompañadas de imágenes, nombres, detalles y relatos que afectan gravemente su derecho a la intimidad, la dignidad y el desarrollo integral.

Les recordamos que las infancias y adolescencias son sujetos de derechos, amparados por la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), con jerarquía constitucional en nuestro país desde 1994, que establece en su artículo 16 que «ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o a su reputación».

 También dispone que «el niño tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o ataques.»

En la misma línea, la Ley Nacional N. º 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes consagra en su artículo 22 que:

«Los medios de comunicación deben colaborar en la promoción y protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes, y evitar toda forma de tratamiento que los estigmatice, discrimine o vulnere.» Como así también que los identifique.

Asimismo, la normativa vigente —incluyendo tratados internacionales, la legislación nacional y provincial— subraya la necesidad de que el tratamiento periodístico de hechos que involucren a menores de edad sea realizado con extrema sensibilidad, evitando su re victimización, exposición pública o la reproducción de discursos que legitimen la violencia.

Por lo tanto estimados colegas asesorarse es lo mejor que pueden hacer, la no publicación de imágenes o videos que muestren agresiones entre adolescentes, tanto en medios nacionales,  tradicionales como en plataformas digitales.

La omisión de detalles que permitan la identificación de niñas, niños o adolescentes en situaciones que puedan afectar su integridad psíquica, emocional y social.

El tratamiento responsable de los casos de abuso sexual o violencia, priorizando siempre el interés superior del niño o la niña, resguardando su identidad y evitando abordajes sensacionalistas.

La ética periodística y el compromiso con el respeto de los derechos humanos, para que,  como comunidad, podamos avanzar en la construcción de una mirada más amorosa, protectora y responsable hacia nuestras infancias y juventudes.

Las y los adolescentes no son el problema: son parte central de la solución, y merecen crecer en entornos donde sean tratados con dignidad, cuidado y respeto.

Por tal motivo invitamos a los medios a formar parte activa de esta tarea colectiva, asumiendo el rol social que tienen en la promoción de una cultura de paz, cuidado y responsabilidad con nuestras futuras generaciones.

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