Catriló, es un pueblo pampeano de apenas más de 4000 habitantes, cercano al límite con Buenos Aires y, aproximadamente, a 80 kilómetros de la capital Santa Rosa, fue el eje de un brote de casos de coronavirus en La Pampa, con 14 confirmados en una de las provincias menos golpeada por el virus.
Por disposición del Gobierno, la localidad volvió ayer a fase uno de la cuarentena por COVID-19 y, hoy, se prohibieron en todo el territorio, «de forma preventiva y transitoria», los encuentros familiares y sociales y la actividad gastronómica con atención de personas dentro del local. El gobernador Sergio Ziliotto pidió que se cumplan «a rajatabla» los protocolos y, al resto de la sociedad, que realice un «aislamiento social voluntario».
Sobre los dos primeros casos, el mandatario señaló que corresponden a una pareja, que tuvo «una actividad social y laboral importante», mayoritariamente en Catriló, lo que llevó a tomar la decisión de retroceder, allí, a fase uno. «Se focalizó la búsqueda de los casos estrechos en esa localidad. Sobre la tarde-noche de ayer, tuvimos identificados alrededor de 30 contactos, 12 de ellos con síntomas. Esos 12 casos estrechos de estos dos ciudadanos dieron positivo», explicó el gobernador sobre los nuevos infectados.
«Hoy, con estos doce casos positivos, ya empezamos a buscar los contactos estrechos y la situación, al momento, es que exceden el ámbito de Catriló», explicó Zilioto para justificar las nuevas medidas restrictivas sobre las «actividades que generen aglomeración de personas», que alcanzarán a todo el territorio provincial. «Vamos a suspender los encuentros familiares y sociales y, también, la actividad gastronómica en la modalidad de atención de personas dentro del local. Quedan sí habilitados el delivery y el retiro de comida», detalló en conferencia de prensa.
Ziliotto fue muy crítico sobre la manera en que se desarrollan las reuniones familiares y afectivas y dijo que, en ellas, los protocolos anti coronavirus, el distanciamiento, las conductas, los números y los horarios no se respetan: «El mate pasa, pasa y pasa. La bebida pasa, pasa y pasa. Estamos en el medio de la pandemia, no estamos exentos. Estamos en el medio de la Argentina, un país que está con casos crecientes en toda su geografía».





























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