Hay que tener un desconcierto político enorme o un nivel de soberbia alarmante para salir a un micrófono y decretar, sin despeinarse, que en Intendente Alvear “son todos libertarios”.
La frase expresada por la intendenta Agustina García durante una entrevista con una radio de la capital pampeana no es solo un exceso verbal; es una falta de respeto abierta a la memoria, la pluralidad y la libertad de cada habitante de esta localidad.
En la nota se citó: “La intendenta de Alvear, Agustina García, ya había abierto el paraguas cuando dijo que en su localidad, bastante cheta y ricachona, ‘son todos libertarios’”.
Con el respeto que exige la investidura institucional de una jefa comunal, cabe preguntarse si estas afirmaciones responden a un arrebato de soberbia, a una desconexión total con la realidad de su pueblo o simplemente a una estrategia política desesperada.
¿Con qué autoridad moral o política se arroga el derecho de etiquetar al electorado de nuestra localidad? ¿Quién le dio el termómetro para meter dentro de la misma bolsa a toda una comunidad?
En Alvear viven familias de arraigada tradición peronista, vecinos independientes y, por sobre todas las cosas, familias trabajadoras a las que no les interesa la rosca de 2027 porque su única urgencia real es ver cómo hacen para llegar a fin de mes.
Tratar a los vecinos como a un rebaño ideológico al que se le puede pegar un sticker según la conveniencia de la boleta de turno es el reflejo de un gobierno que no escucha ni empatizan con quienes gobierna.
Si el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín resucitara, se volvería a morir de vergüenza
Con el mayor de los respetos que merecen la memoria de Alfonsín, la historia del partido y los verdaderos simpatizantes de la UCR, la pregunta es inevitable: estimado lector, ¿no cree usted que si los viejos caudillos radicales, ya fallecidos se levantaran por un instante a mirar el espectáculo que da hoy parte del radicalismo pampeano, se volverían a morir del espanto? ¿Qué dirían al ver a sus propios dirigentes e hijos doblegarse ante quienes los denigran y ofrecer las banderas históricas en bandeja por un simple acuerdo de coyuntura?
La Marcha Radical se entona con orgullo en los actos, pero se traiciona en la práctica. Las estrofas históricas que llamaban a un “Adelante radicales, adelante sin cesar” y postulaban el mandato innegociable de “que se rompa y no se doble el Partido Radical” hoy suenan a pura hipocresía.
En La Pampa, ante el primer viento de cola, no solo no se rompieron: se doblaron, se retorcieron y se humillaron, entregando la identidad de la UCR a cambio de un lugar en un rejunte de ocasión.
Lomos de burro que son trampas y asfalto destruido: el relato no tapa el pozo
Mientras en los estudios de radio se filosofa sobre alianzas y se regalan las banderas partidarias, la realidad de las calles le explota en la cara al vecino todos los días. Si este es el “modelo” de gestión local, los resultados están a la vista de cualquiera que recorra la localidad:
- Calles destruidas: El asfalto detonado es la postal cotidiana de una administración que no invierte ni mantiene.
- Lomos de burro peligrosos: Los reductores de velocidad están tan rotos, intransitables y abandonados que dejaron de ser un elemento de prevención para convertirse en verdaderas trampas de hierro y cemento que destrozan vehículos y ponen en riesgo la integridad física de automovilistas y motociclistas.
- Servicios a los ponchazos: Una recolección de residuos que funciona a destiempo y una falta de previsión urbana que golpea directo en la calidad de vida del contribuyente.
¿Con qué cara se le exige al vecino que pague sus tasas mientras la municipalidad ni siquiera puede garantizar un reductor de velocidad entero o un pozo tapado?
La parálisis habitacional: las preguntas que incomodan al poder
El capítulo más grave de esta administración no está sobre el pavimento, sino en el futuro de las familias que sueñan con un techo propio. Mientras pagar un alquiler en Alvear se volvió una carga insostenible, la municipalidad mantiene un silencio sepulcral sobre la política de vivienda.
A diferencia de etapas anteriores en las que la planificación municipal previó la adquisición de tierras para ponerlas a disposición del IPAV:
- ¿Por qué hasta la fecha no consta públicamente la presentación formal de parcelas para la construcción de nuevas viviendas?
- ¿Qué respuesta oficial se les da a las familias trabajadoras que esperan una vivienda social mientras desde el municipio no se evidencian gestiones concretas por suelo urbano?
- ¿El alineamiento con el discurso libertario implica también cruzarse de brazos, congelar la proyección de barrios sociales y dejar que el mercado resuelva la urgencia habitacional?
- ¿Por qué en lugar de encasillar la ideología de la gente no se destinan las cuadrillas a reparar de inmediato los lomos de burro destruidos?
- ¿Hasta cuándo se van a priorizar la especulación electoral y los flashes mediáticos por encima de las urgencias concretas de Intendente Alvear?
Los pueblos no son propiedad de ningún gobierno de turno. Intendente Alvear es una comunidad trabajadora, diversa y digna que no necesita que desde un despacho se le pretenda dictar cómo tiene que pensar. Los baches no se tapan con etiquetas y la basura no se junta con declaraciones de radio: la gente exige mantenimiento urbano, soluciones reales y respeto institucional.
Espacio abierto y derecho a réplica
En cumplimiento de los principios de transparencia periodística y ética profesional, este medio pone a disposición de la intendenta Agustina García, de manera totalmente gratuita y prioritaria, nuestro espacio editorial.
Consideramos indispensable que la jefa comunal pueda dirigirse de forma directa a la comunidad, aclarar el alcance de sus declaraciones y ofrecer las explicaciones o disculpas públicas que los vecinos de Intendente Alvear merecen tras sus recientes expresiones mediáticas.






























Deja una respuesta